El pasado 21 de junio
dejó el plano terrenal el dirigente político Pompeyo Márquez, hombre que podía
ser considerado “la historia viva de toda una nación”, vivió dos férreas dictaduras
y fue testigo excepcional de los acontecimientos más importantes de la Venezuela
contemporánea. Pocos personajes pueden tener ese gran privilegio y a la vez ser
un protagonista principal en las luchas por la democracia, ¿Y por qué no reconocerlo?
También en las batallas por implementar sistemas poco democráticos, cosa que el
propio Pompeyo reconocerá como un error, por creer, como muchos otros líderes
de la izquierda, que a través de las armas lograrían la conquista del poder.
