El P. Arturo Sosa,
actual Superior General de los Jesuitas, no se va a caer del caballo como San
Pablo, porque no ha cambiado de religión o ha perseguido a nadie, ni tampoco se
retractará de sus posturas ideológicas al estilo de San Agustín, porque no fue un
maniqueo político, como los que abundan en las páginas de opinión nacional.
