Los últimos años
hemos visto como el devenir de nuestra sociedad ha ido desmejorando nuestras
relaciones personales, familiares, comunitarias y sociales, todo por la
implementación de un discurso de odio por parte de un sector
político-partidista, que ha contagiado a otros sectores como el económico, el
social, gremial, sindical, académico y militar. Un muy mal manejo de la
política nos ha llevado a un cauce nada positivo, un ejemplo de ello son los
eventos de la última semana, donde se dieron saqueos producto de la impotencia por la falta
de efectivo y el hambre, que llevaron a una violencia exacerbada, al vandalismo
y la destrucción de negocios y propiedades lo cual tiene como consecuencia la
reducción al máximo de la inversión de pequeños y medianos comercios, la falta
de inversión en nuevos emprendimientos y la destrucción del empleo directo e
indirecto.
